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Ganar siempre

julio 25, 2010

“You can fool some people sometimes,
But you can’t fool all the people all the time”

-Bob Marley

No se puede ganar siempre. De hecho si se pudiera, no tendría sentido, no se disfrutaría del hecho. Sin embargo, hay gente que logra ganar a algo durante un largo tiempo. Que parece que no va a perder nunca. Esto puede darse por dos motivos, o es ampliamente superior en cuanto a sus actitudes o tiene información privilegiada. Por suerte, el gran tamaño de este mundo hace que siempre aparezca uno mejor. Comprender esto es un tanto difícil, pero a la larga ahorra muchas penas. No se puede ser el mejor siempre en todo.

El derecho de los villanos

julio 24, 2010

Eran las 5.00 am, de este lindo sábado de invierno, cuando me encontraba en transitada calle de la zona de Palermo. De repente veo como de un boliche sacan a un tipo de edad mayor, obseso, y con anteojos “moliéndolo” a trompadas. Un patovica de menos de 30 años pero de más de 100 kilos lo estaba castigando a diestra y siniestra arrastrándolo hacia la calle pasándolo por delante de mis narices.  Dada mi escueta capacidad física, pero mi gran capacidad oratoria, decidí intervenir a mi manera ante semejante situación.

“Para flaco, lo vas a matar”, señale en defensa el agredido. En ese momento, deseé que la tierra me tragara. No hay sensación más angustiante que la del arrepentimiento inmediato. Es que “el jefe de seguridad” del boliche, salió al cruce: “vos pendejo no te metas por que no tenés idea quien es” me dijo mientras se acercaba hasta mí. Inmediatamente, caí en la situación, puse cara de ingenuo -por no decir, de boludo – y crucé a la vereda de enfrente. Esperando subirme al auto de un amigo que me sacara de escena.

Al parecer, segur me comentaron mis amigos posteriormente, el agredido era un presunto “mafioso” que “estaba calzado”. Es decir, trataban de justificar la agresión a este individuo poco agraciado. Más allá de que no podré confirmar si realmente éste era o no un “villano”, me parece oportuno reflexionar sobre el significado de un derecho.

Cambian los derechos de una persona cuando esta actuó de forma poco legítima para la comunidad que lo rodea. Es decir, si una persona es “condena” por una determina situación, esto significa que pierde sus derechos. O es justamente en estos momentos donde sus derechos tienen que prevalecer. Una situación parecida ocurrió con el chofer de la linea 15 que mató a un nene de 8 años, los vecinos indignados lo querían “linchar”, en una recreación sin igual del Estado de Naturaleza.

Mi posición, y la del derecho es clara. Por más que alguien haya cometido los crimines más aberrantes esto no le da derecho a nadie a cometer un mínimo delito sobre su persona.

La diferencia entre el autoritarismo y el totalitarismo

julio 19, 2010

La sociedad argentina se ha caracterizado por el incesante conflicto ideológico. A lo largo de la historia, este conflicto se ha plasmado en contiendas entre diferentes sectores y algunas de ellas terminaron en huelgas, piquetes, violentos enfrentamiento armados, levantamientos militares y hasta  golpes de estados.  A partir de 1983, la Argentina se comprometió en un proceso de perfeccionamiento democrático infinito. Es decir, que logró declarar que desde ese momento resolvería sus conflictos de forma institucional sin recurrir a la Fuerza física o la violencia.

Es desde ese momento que distintos sectores políticos buscan por distintos métodos llegar a controlar el aparato estatal. Algunos triunfaron en sus cometidos, ganar las elecciones, y llegaron a controlarlo. Por definición el Estado se reserva para sí mismo la autoridad jurídica y administrativa dentro de un territorio determinado, pudiendo ostentar el monopolio legítimo del aparato coercitivo. No es objeto de este artículo hablar de las múltiples definiciones del Estado, pero si debemos señalar que el Estado en algún punto es autoritario por definición ya que debe ejercer autoridad y tiene legitimidad para hacerlo.

El grado que el Estado ha ejercito la autoridad ha variado a lo largo de la historia de las naciones, teniendo como máximos exponentes de ejercicio de la autoridad por parte del Estado a los régimes Totalitarios. El imperio austro húngaro, Japón, Alemania, Italia y Rusia han tenido los casos paradigmáticos de regímenes totalitarios. Hoy en día algunos países Africanos como Chad mantienen estos regímenes. A partir de 1983, la Argentina parece haberse librado de este tipo de sistema político, que busca que el Estado trascienda la esfera pública y se entrometa en la privada. El estado totalitario busca estar presente en todos los aspectos de la vida de los individuos, e incluso se pone a sí mismo por encima de esta última. En los regímenes totalitarios el Estado es más importante que la vida de los individuos. En los regímenes liberales, el Estado nace para garantizar la vida de los individuos.

Es por eso que cuando diferentes personas en la Argentina usan adjetivos tales como “fascista”, “nazi” para referirse a comportamientos de conciudadanos la bronca me invade. Más si lo escucho de gente “educada” que ha tenido la suerte de ir al colegio o la Universidad. Mucho más cuando lo escucho de un senador, que fue elegido democráticamente, refiriéndose a un par que también fue elegido democráticamente.

Si bien los argentinos hemos incurrido en prácticas totalitarias en el pasado, y aun algunos hacen un abuso de la autoridad que la ciudadanía le adjudicó -Cayendo en el autoritarismo, entendido como el uso ilegítimo de la autoridad – distamos mucho de ser totalitarios.

Nuevo Blog, mismo espíritu

julio 16, 2010

Varios preguntaron por mi anterior blog el cual dí de baja hace un par de semanas. La realidad es que nos habíamos cansado un poco del anterior. Como muchos sabrán he finalizado recientemente la licenciatura en Ciencias Políticas que venía cursando y quiero darle a este nuevo blog un perfil un poco mas profesional. No preocupáis la escancia humorística permanecerá intacta, simplemente intentaré tener un poco más de cuidado con la redacción y buscar pensamientos mas profundos. A su vez, he cambiado de plataforma – de blogger a wordpress – dado que esta parece ser un poco mejor. Este blog está en construcción e irá cambiando de fisonomía hasta que me sienta a gusto con su estética.

Crónica del tren San Martín

julio 16, 2010

Tras haber recibido la tibia noticia de que mi vida universitaria había finalizado por el momento,  le pedí a mi gran amigo “doble jota” que me alcanzara a la estación Pacífico para tomarme – como habitualmente lo hago – el tren “San Martín” para volver al coqueto barrio de Villa Devoto donde vivo.

El boleto – que compré por 75 centavos abonados con tres monedas de 25 en la caja de “pago exacto” – marcaba las 18:22, era hora pico y el viaje no sería tan placentero como lo habitual. La linea San Martín cubre más de 15 estaciones desde Retiro a José C.Paz pasando por Derqui, la Paternal, y Pilar entre otras. Algunos trenes no paran en todas las estaciones para hacer más rápido el viajo para quienes recorren un trayecto más largo. Efectivamente, el primer tren que ví pasar no frenó en Palermo -iba directo a José C. Paz tierras del polémico Mario Alberto Ishii – por lo que lo ví pasar como un niño cuando no logra atrapar la cortija del calecitero.

En general cuando uno viaje en “el que para en todas” viaja más apretado que los que viajan directo, es por eso que mucha gente no sube al primer tren que pasa, sino que espera el directo. Ya me impresionaba la cantidad de gente que había en el andén. Desde oficinistas de Devoto y Del parque hasta trabajadores del profundo noroeste del conurbano bonaerense. El tren siempre es al forma más rápida de viajar, que el viaje sea “ameno” o no depende de el horario en el que uno lo tome.

Al subir al vagón, quince minutos después de sacado el boleto, escuché un anuncio poco auspicioso por el altoparlante: Vecinos de la villa 31 habían cortado la vía a la altura de retiro y este sería el último tren del día. Al oír el anuncio quienes estaban en el bar de la estación tomando la cerveza de las seis y media mientras esperaban “el directo” se precipitaron velozmente hacia los estribos. El tren apestaba de gente. Una madre con un bebé – que a ojo de buen cubero no superaba los 2 meses – tuvo que hacer malabares para que le dejen el asiento, no por falta de voluntad de los afortunados que viajaban sentados,  sino por que  resultaba prácticamente imposible realizar cualquier tipo de maniobra. Me tocó viajar prácticamente encima de dos jóvenes treintiañeras con cara de oficinistas que habían esperado mucho el viernes que tuvieron la suerte de conseguir asiento dado que partieron de retiro. Una dormía la otra, hablaba por celular para que la pasen a buscar por Devoto. La cabecera del asiento de quien estaba adelante de la oficinista del teléfono era usada no solo de apoya cabezas -por quien viajaba sentada – sino también de sostén por una señora cincuentona para agarrarse, y por mi para apoyar la parte izquierda de mi cadera.

Atrás mió una joven de mi edad buscaba un pedazo del apoyacabezas, en el intento me roza la espalda – que estaba bien custodiada por una campera abrigadísima que había sacado del placar esta mañana – por lo que me doy vuelta y le esbozo una sonrisa. La luz brillaba por su ausencia en el tren por lo que me imaginé su cara seguramente más linda de lo que realmente era. No importaba, generar una historia por más inverosímil que sea puede hacer el viaje mucho más placentero y por lo tanto mucho más corto. Es curioso, pasar 15 minutos cara a cara con una persona de distinto sexo y de tu misma edad a menos de 20 centrímetros, más si se percibe cierta atracción.

Supongo que lo más curioso de este tipo de hechos es que debe ser muy habitual pero que en ínfimos casos pasa más allá de unas sonrisas. Esperaba pasar cerca de alguna avenida para poder verle mejor la cara. Mucho no me importaba, pero la curiosidad es curiosa. Llegando a Villa del Parque – como era de esperar – la oficinista se levantó y dejó el lugar vacío.

“¿Te querés sentar? ” dijo la joven misteriosa.

“No sentante vos, me bajo en la próxima”. Contesté mientras me hacía paso hacia la salida. Si hubiese seguido en viaje hubiera sido difícil poder seguir la conversación. Capas el amor sea eso, sentir algo por alguien que no conoces, no le viste la cámara, ni la vas a volver a ver. Capas el amor, como muchas otras cosas, sea más contexto que esencia.

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